La responsabilidad social es asunto de todos; por eso, en las últimas décadas, ha adquirido un amplio reconocimiento, considerada como un compromiso de las personas, comunidades y organizaciones -tanto públicas como privadas- con el desarrollo de la sociedad. Por ello, abordar este tema, que nos ubica frente a la responsabilidad social en UNIMINUTO, requiere que todos asumamos el reto de formarnos con propósitos claros, profesionalmente responsables y éticamente comprometidos con una sociedad que demanda de nosotros una solución a sus problemas. Para ello se requiere de un análisis personal de nuestras potencialidades y capacidades como seres humanos que nos lleve a formularnos estrategias de cambio, desde nuestra realidad y la de aquellos con quienes interactuamos. En últimas, este libro pretende que el lector construya una propuesta praxeológica de intervención y acción a partir de su proyecto personal de vida y de su profesión, que lo impulse a comprometerse responsablemente en la edificación de una nueva sociedad. Este texto no sólo nos permite aproximarnos a lo que se denomina responsabilidad social, también nos proporciona herramientas para: Observar y analizar sucesos comunitarios y promover acciones de responsabilidad social. Comprender el proyecto social de la Organización Minuto de Dios. Revisar el proyecto personal de vida y convertirlo en un proyecto personal socialmente responsable. Participar en propuestas comunitarias ya en proceso. Despertar la responsabilidad de quienes aún no se han involucrado contundentemente en el servicio social o comunitario. Proponer acciones de desarrollo institucional con modelos de responsabilidad social. Incorporar las actitudes de responsabilidad social al propio proyecto de vida personal y profesional, en un proceso praxeológico. Desarrollar comportamientos o competencias socialmente responsables en diversas áreas de la vida.
L a Organización Minuto de Dios, fundada por el padre Rafael García-Herreros, sacerdote eudista, surge con una visión antropológica de respeto y valoración de todas las personas, pues considera que tienen una dignidad y unos derechos que deben ser respetados a toda costa. Considera el mundo como el lugar dado por Dios para que todos vivan como corresponde a su dignidad, colaboren con los demás en la construcción de una sociedad justa y puedan realizarse en todos los niveles de su existencia. Por eso, nace profundamente anclada a una concepción precisa de la responsabilidad social. En UNIMINUTO compartimos un pensamiento humano y social concreto que nos inspira a buscar que todas las personas y comunidades, particularmente las menos favorecidas, logren un desarrollo integral que mejore su calidad de vida y les permita pasar de condiciones de vida menos humanas a condiciones de vida más humanas. Por eso, mediante nuestra pedagogía praxeológica, impulsamos el ejercicio de la práctica (social y profesional) como validación de esta teoría, buscando ser y formar ciudadanos socialmente responsables. El tema de la responsabilidad social, si bien ha tomado fuerza en las últimas décadas, no es nuevo.
Desde épocas muy antiguas, las sociedades han realizado acciones que dan cuenta de su compromiso y responsabilidad social; eventos como la minga o el convite, la labor colectiva o hasta las asociaciones de defensa militar entre pueblos son ejemplos de procesos culturales que evidencian el altruismo, la solidaridad y la responsabilidad social. No obstante, muchos otros hechos que también se consideran respuestas sociales, como la palabra empeñada al hacer un negocio o un acuerdo o la observancia de una promesa, se han ido perdiendo. Por otra parte, la creciente urbanización y la concentración de personas en grandes ciudades tienden a acabar con las redes solidarias de vecinos o con el calor humano típico del ambiente rural. Infortunadamente, en muchos casos, eso que llamamos progreso y civilización ha hecho perder la fuerza del encuentro y la energía que permitía desplegar los lazos comunitarios. Y, sin embargo, la comunicación, la integración y la confianza en la gente siguen siendo los pilares que sustentan a las organizaciones modernas. Y es que en todo proceso de responsabilidad social, un punto clave es la construcción del llamado capital social, lo que tiene que ver con la capacidad de crear confianza, de asociarse, de trabajar en equipo con fines de cambio y superación, Introducción 7 Introducción que vaya más allá de lo local, pensando en el país en su conjunto e, incluso, en la humanidad. Así, el concepto de responsabilidad implica la capacidad para responder, siendo receptivo hacia los demás y responsable consigo mismo. Hay que tener en cuenta que la palabra responsabilidad proviene del latín responsum, que es una forma de ser considerado sujeto de una deuda u obligación; por eso, su sentido más general es el de asumir las consecuencias de nuestros actos. La responsabilidad es entonces un valor que está en la conciencia de la persona, que le permite reflexionar, administrar,
orientar y valorar las consecuencias de sus actos. Y siempre tiene que ver con el hecho de que “todos tenemos que ver”, de que nuestras acciones tienen efectos en los demás y en el ambiente. La responsabilidad puede pensarse como una reacción ante la individualización y la fragmentación de las sociedades, destinada a ofrecer nuevas bases éticas para la vida en común. Pero no debería reducirse, sobre todo en términos educativos, a la idea de conformidad o adhesión. La idea de responsabilidad implica un contínuum (conjunto, espacio o secuencia en el que los elementos adyacentes no tienen diferencias notables, por lo que es únicamente divisible de modo arbitrario), cuyo horizonte macro está constituido por el gobierno, y su nivel micro, por los individuos; y entre ambos extremos hay una multitud de agentes. También supone la separación entre el nivel local y el global. Por ejemplo, no se puede promover la responsabilidad local a costa de la responsabilidad global, y viceversa. Ahora bien, la responsabilidad en un entorno democrático se relaciona con la práctica de la democracia y la ciudadanía. Esta práctica va más allá del ejercicio del voto e implica participar en el proceso democrático a todos los niveles, incluyendo el debate, la lucha contra los prejuicios y las desigualdades y el aporte al desarrollo de la sociedad. Igualmente, supone la capacidad para reconocer las cualidades y diferencias de los demás y la voluntad y las aptitudes necesarias para tratarlos como personas con derechos. Además, ayuda a comprender que las acciones contribuyen a crear las condiciones necesarias para que las personas y comunidades puedan desarrollar todo su potencial humano y social. Es en este contexto democrático donde se entiende el concepto de responsabilidad social.
INTEGRANTES:
Jesús Alberto Mex Criollo
Mauricio David Tec Panti
Matin Solis


